Como
es de conocimiento publico, el corredor Trujillo - Moskitia desde hace
más de una década se encuentra en manos del crimen organizado, sin que
ninguna de las administraciones gubernamentales hayan asumido el
control de la zona, recayendo éste en varios señores feudales y sus
bandas de sicarios.
El ministro del Instituto Nacional Agrario (INA) se comprometió desde el
año de julio 2010, a remedir las seis empresas asociativas, las que han
sido apropiadas por foráneos en un 70%. Para la década de los años 90,
Miguel Facussé se apoderó de Punta Farallones, paraje que pertenece a la
comunidad garífuna de Limón y posteriormente el palmero de la muerte
sembró 100 hectáreas de palma africana dentro del territorio de la
empresa Ruguma, situación que tras un litigio jurídico recibió un fallo
de la Corte Suprema que ratificó la posesión de los garífunas sobre
esas tierras.
Exigimos de inmediato la presencia de los funcionarios del INA, y
Ministerio de Seguridad para que frenen la intimidación y asedio a la
presencia garífuna en Vallecito, ya que se encuentra en juego la
seguridad territorial de ese lugar y las de las restantes comunidades
garífunas que se ven afectadas por el estado fallido existente en
Honduras.


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